Cerveza y queso. ¿Cómo hacer un maridaje perfecto?

Olvídate de lo que te contaron en la comunión de tu primo: el vino no es el único que sabe ir de la mano con un buen queso. De hecho, en el mundo de la gastronomía real, el maridaje de cerveza y queso es como esa pareja de la que nadie esperaba nada pero que termina celebrando las bodas de oro. 

En Moritz somos muy de juntar lo mejor de cada casa, así que prepárate, porque vamos a enseñarte cómo montar el maridaje de quesos y cervezas definitivo para que dejes a tus colegas con la boca abierta (y llena). 

¿Se puede mezclar cerveza con queso? 

Sí, la cerveza es una pareja ideal para el queso gracias a su carbonatación, que limpia el paladar de la grasa láctea, y a su complejidad de maltas, que complementa desde los sabores dulces hasta los más tostados del queso. 

Si alguna vez has dudado de este combo, es que no has vivido un maridaje de cerveza y queso de los de verdad. La cerveza tiene un arma secreta que el vino no tiene: las burbujas. El gas carbónico actúa como una escoba que barre la grasa del queso de tu lengua, dejándola lista para el siguiente bocado. Es como si cada trago fuera un "reset" para tus papilas gustativas. 

Además, los cereales de la cerveza (cebada, trigo...) combinan de lujo con las notas de frutos secos y leche del queso. Es una relación mucho más honesta que la del vino, que a veces se pone demasiado intenso y acaba tapando el sabor de un buen trozo de Brie.  

¿Cómo combinar cerveza y queso? 

Para un maridaje de cerveza y queso perfecto, debes seguir la regla de la intensidad: cervezas ligeras con quesos suaves, y cervezas potentes (con más alcohol o lúpulo) con quesos curados, fuertes o azules. 

Aquí es donde te conviertes en el DJ de la comida. No puedes poner ua cerveza fuerte, como nuestra Moritz Epidor, con un queso de Burgos que apenas hace ruido. Toma nota de estos consejos para tu próximo maridaje de quesos y cervezas: 

  • Quesos frescos y suaves: Piden una cerveza tipo Lager o Pilsner, como nuestra Moritz Original. Son suaves, refrescantes y no asustan al quesito. 
  • Quesos de corteza enmohecida (tipo Brie o Camembert): Aquí el maridaje cerveza y queso pide algo con un poco más de chispa, como una cerveza de trigo. El toque afrutado y la alta carbonatación cortan la cremosidad de maravilla. 
  • Quesos curados: Aquí entramos en terreno de juego para las cervezas tostadas o con más carácter, como una Moritz 7. El dulzor de la malta hace un "match" instantáneo con las notas de frutos secos del queso. 
  • Quesos azules: La potencia del Roquefort o el Gorgonzola necesita una cerveza que no se achante. Una IPA (India Pale Ale) con mucho lúpulo o una Stout bien oscura son las mejores opciones para este maridaje cerveza y queso de alto voltaje. 

¿Qué alimentos no combinan bien con la cerveza? 

Los alimentos que peor combinan con la cerveza son los extremadamente ácidos (como el vinagre o los cítricos puros), las alcachofas y los platos con un picante excesivo que anule los matices del lúpulo y la malta. 

Si buscas el Olimpo de los sabores, el maridaje de quesos y cervezas es tu billete de primera clase. ¿Por qué? Porque la cerveza ama la grasa. Es así de sencillo. Cuando muerdes un queso cremoso y luego das un sorbo a una Moritz bien fría, ocurre una reacción química de felicidad absoluta.

Y si quieres ponerte fino y hacer una buena cata de cerveza y queso, un buen maridaje de cerveza y queso artesano es imbatible. La salinidad del queso potencia el dulzor del cereal, y el lúpulo limpia la boca para que el segundo bocado sepa igual de bien que el primero. No es solo comer, es diseñar un maridaje de quesos y cervezas que cuente una historia (preferiblemente una con final feliz).

Conclusión: atrévete a experimentar

Ya lo ves, montar un maridaje de cerveza y queso en casa no requiere un máster en nutrición ni ser un maestro cervecero. Solo necesitas curiosidad, un par de quesos de la charcutería del barrio y unas cuantas Moritz bien frescas en la nevera.

Lo mejor del maridaje de quesos y cervezas es que no hay reglas escritas a fuego. Si a ti te flipa un queso de cabra con una negra, ¡adelante! La vida es demasiado corta para beber cerveza sin un buen trozo de queso al lado. Así que ya sabes, la próxima vez que te pregunten, diles que el maridaje de cerveza y queso es la verdadera tendencia gastronómica.

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